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jueves, 4 de enero de 2018

La fascinación francesa por el culo - Lluís Uría


Un programa del canal de televisión Artey varios libros devuelven al primer plano el culto a las nalgas del canal cultural Arte

Que en Francia se evite pudorosamente la palabra culo –y se prefiera hablar de fesses, nalgas– no significa que esta sulfurosa parte del cuerpo humano, más humana que cualquier otra, no ejerza una inconfesada fascinación entre los franceses. A fin de cuentas, ¿no fueron ellos quienes popularizaron en el siglo XVIII los cul-postiches, los culos postizos, ese armazón con el que las mujeres, previamente embutidas en el corsé, paseaban unas prominentes posaderas? ¿No fue acaso una francesa, Brigitte Bardot, la que escandalizó en 1963 a toda Europa –es decir, toda la que pudo ver la película de El desprecio– al pronunciar la ya célebre frase: Et mes fesses, tu aimes mes fesses?

sábado, 30 de abril de 2016

La mujer vengada - Marqués de Sade



Remontémonos a las épocas gloriosas en las que Francia tenía numerosos señores feudales que gobernaban despóticamente sus dominios, en vez de treinta mil esclavos envilecidos ante un solo rey. Cerca de Fimes vivía el señor de Longeville, en su vasto feudo, con una castellana morena, no demasiado bella, pero muy impulsiva, avispada y sumamente amante de los placeres. Ella contaba con unos veinticinco o veintisiete años de edad y él, como mucho, treinta; pero, como llevaban casados ya diez años, cada uno hacía lo que podía con objeto de procurarse las distracciones necesarias para aplacar el tedio matrimonial. La población, o más bien el villorrio de Longeville, no ofrecía excesivos estímulos; sin embargo, desde hacía dos años él se las arreglaba discreta y satisfactoriamente con una campesina de dieciocho años, tranquila y cariñosa, llamada Louison. La agradable tórtola acudía cada noche a los aposentos de su señor a través de una escalera secreta, construida a tal efecto en una de las torres, y por la mañana levantaba el vuelo antes de que la señora entrara en la alcoba de su marido, cosa que solía hacer a la hora del almuerzo.