Bajar el volumen a los tertulianos y
subírselo a John Coltrane o a Paquito D’Rivera… o poner Dreamland de Joni Mitchell en la versión de Caetano Veloso, y bailar y masturbarse y hacer el amor, pero con ligereza.
Alivianar diagnósticos y pronósticos, olvidar la incertidumbre y la intemperie.
En fin, ahogar la asfixia de los tiempos de naufragio colectivo en sexo lúdico, con poco equipaje y
con orgasmos que terminan en risas amplias. Eso propongo hoy.










