Ya comenté la
breve fama que un Señor Licenciado Raúl Libién asentó en la expresión “me
pelas la verga” que le hizo precariamente famoso en las redes sociales
luego de que se le escuchó llenándose la boca della.
No me interesan los conflictos obvios de ese caballero, pero
sí en cambio la lexicografía de esa expresión estrepitosa que, si bien no con
la frecuencia, el estilacho ni la monomanía del susodicho, califica de
cotidiana en el español que en México se entona.















